
Pocos recuerdan que hace más de ¡100 años! no solo existían los autos eléctricos, sino que se producían más que los de gasolina.
Del mundo los adelantos, son cosas muy atrasadas, desde que Adán probó aquella manzana, de Eva en el Paraíso. Así rezaba un picaresco verso de mi juventud y vean que aún tiene vigencia, aunque ya el paraíso no es lo que parecía, ni la manzana… ni Eva. Resulta que los autos eléctricos se han puesto, por fin, de moda. Líder de esos años, el Detroit Electric resume lo mejor de ellos en la industria norteamericana. Veamos.
La Detroit Electric surge en 1907, evolucionando desde una fábrica de carruajes de 1894. Se enfocó en la electricidad, a partir de lograr vínculos con Thomas Edison. Una vez comenzada la producción, esta aumenta bastante rápido, alcanzando 1500 unidades en 1910.
El Detroit Electric alegaba una autonomía mínima de 60 millas (unos 96 kms) y hasta de 100, con cada recarga. Incluso, llegó a organizar un viaje de Washington a Boston, con una distancia de 671 millas, para probarlo. El Detroit Electric recorrió no menos de 100 millas diarias, por seis días consecutivos.
Batería Thomas Edison
Uno de los aspectos en que más insistía Detroit Electric era el empleo de baterías producidas por Edison. Utilizando –con su aprobación- la imagen del inventor e industrial, se enumeraban un sinnúmero de cualidades que, incluso al día de hoy, resultan elevadas. Se mencionaba que las baterías eran de níquel y acero, siendo indestructibles. No se deterioraban ni sulfataban y podían guardarse indefinidamente sin necesidad de recargarse. La sobrecarga o carga a alta intensidad no le causaban daño alguno y solo era necesario rellenarlas de agua una vez por semana. ¡Sin comentarios!
Las ventas de autos eléctricos
En 1911 se presenta una nueva transmisión y un modelo convertible de línea más baja y deportiva. Resulta un éxito y las ventas alcanzan 4,669 unidades en 1914, con precios alrededor de los 2000.00 USD de la época.
En 1918 se hacen esfuerzos en mejorar los diseños, buscando un aspecto más moderno y atractivo. Se utilizaba todo argumento posible para atraer clientes. Uno de los más importantes era el bajo costo de la electricidad para recargar la batería –entre 5 a 7 USD por mes- hasta la fiabilidad, por lo sencillo del mecanismo.
Final
Pero al llegar 1929 todo estalló. La recesión tomó el control del destino y –por otro lado- el alto costo, la poca potencia y la limitada autonomía de estos vehículos los condenaban a ocupar un lugar marginal en el mercado. Esto era una realidad entonces y, en buena manera, sigue siendo su principal limitación al día de hoy. Para 1938 la Detroit Electric cierra sus puertas.