Este Packard Clipper 1942 sigue despertando interés. Ofrecemos ahora cada detalle ¿Quién fue su primer dueño? ¿Cuál era su precio? ¿Y hoy? Siga leyendo.
Con todos los ingredientes de un clásico de pura cepa —marca de lujo, líder de estilo, de mecánica, y pocas unidades producidas— este Packard Clipper Six se le ha escapado al tiempo. La desaparición de la marca hace décadas y ser el único ejemplar, que conozcamos, en Cuba en este excelente estado, lo convierten en un ejemplar excepcional.
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En la Cuba de finales de los años treinta, la familia Santander era propietaria de Cerámicas Santander, en la zona de Trinidad, hoy bellísimo destino turístico, unos 360 km al sureste de La Habana. Esto permitió a Moisés Santander, cabeza de familia, comprar uno de los autos más representativos del momento, cuando el nuevo Clipper marcaba un hito en la moda y el diseño automotriz.
Moisés lo usó por años, sin grandes contratiempos. Lo mismo subía a Topes de Collantes –conjunto montañoso a 15 minutos de Trinidad— que se lanzaba hasta La Habana. Construido con señorial solidez y solvente potencia, el Packard Clipper Six lo soportó todo, al punto que solo necesitó una chapistería lustros después, en los años ochenta. Entonces, su color marrón original se cambió a rojo, el más similar que se pudo adquirir.
Al morir Moisés, el Packard pasó a su hija, quien lo mantuvo en el garaje de la familia por décadas. Así, el auto pasó los noventa sin sufrir modificaciones, arreglándoselas para sobrevivir a dos generaciones de la familia. Hoy es propiedad de José Amador López Santander, nieto de Moisés Santander, quien realizó la pintura actual, de un negro más a tono con la estirpe del Clipper.
Mientras escribo, el amigo Fernando Barral comienza algunas reparaciones y nos comenta: no te pierdas el video.
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Detalles interesantes sobre el modelo: el Packard Clipper es el auto más avanzado de su generación. Destaca su transmisión con sincrónicos, suspensión delantera independiente, un diferencial hipoide muy silencioso y excelentes frenos hidráulicos. Todo lo anterior lo convierten, probablemente, en el auto de los finales de los treinta más fácil de conducir para un conductor de hoy. Precio base de unos 1500,00 USD puede llegar -según su estado- a rebasar los 120 000,00 USD.
Fotos y video: Jorge Estenger