
Concebido para competir con uno de los modelos más revolucionarios de la historia –Citroën Traction Avant– este modelo de Renault es poco recordado. Injusticia mayor, pues no solo le hizo frente al Traction Avant, sino que le derrotó literalmente donde era más necesario: hacer sobrevivir a su compañía.
Resulta que André Lefebvre, quien trabajaba para Renault, migra a Citroën tras ser rechazado su avanzado proyecto. Allí, André Citroën se encandila con la idea y le da luz verde. El Traction Avant llegaría con todo: tracción delantera, carrocería autoportante, barras de torsión y motor con válvulas en cabeza y cilindros lubricados.
Pero es la década del treinta. La economía no está para inventos y la tecnología tiene algunos problemas de fiabilidad. El Traction Avant termina haciendo quebrar a Citroën, y la compañía va a manos de la familia Michelin. Quienes acostumbran a poner al Traction Avant por las nubes olvidan esta parte de la historia. Pero, ¿y dónde entra el Celtaquatre en todo esto?
Pues resulta que es la otra cara de la moneda, producto de una lectura ejemplar del mercado. Louis Renault se enfoca en un modelo convencional, de bajos costos de desarrollo y producción. El resultado sería el Celtaquatre, con una mecánica tradicional, basada en estructura de madera, frenos mecánicos, eje delantero rígido y motor con válvulas laterales.
Sin embargo, en otro acierto, alcanza a entender la importancia de la imagen y ofrece una carrocería moderna, de inspiración aerodinámica, con parrilla inclinada y líneas fluidas. Luego de ser presentado en abril de 1934 despierta gran interés en el Salón de París de ese año. Por si fuera poco, consigue gran popularidad al recibir del público el mote de celtaboule –en francés– por su techo redondeado.
DATOS TÉCNICOS
Es un auto pequeño, con longitud de 3.9 m y distancia entre ejes de 2.45 m, motor de 4 cilindros de 1 464 L y 34 CV. Es el mismo del Monaquatre de 1932, lo cual disminuye los costos. Estaba acoplado a una caja de cambios de 3 velocidades, con sólo dos cambios sincronizados. Era capaz de superar los 100 km/h y tenía un consumo de 8 L cada 100 km. La distancia al piso era mucho mayor que su rival, y por consiguiente tenía un mejor desempeño en terrero destapado y caminos rurales. Llegó a costar 13 900 francos de la época, en su versión estándar.
Además, el Celtaquatre tuvo un buen desempeño en las pistas, rodando en el autódromo de Linas-Montlhéry durante 6 horas a una velocidad media de 111 km/h y ganando Rally en Alemania, Egipto y Francia. Así, Renault sobrevive con fondos propios hasta la llegada de la guerra, luego…luego ya es otra historia, volveremos.