
Fiat entiende la oportunidad que se vislumbra y encarga el diseño de un automóvil que pueda funcionar en la estela del Fiat 850 Spider, uno de sus éxitos. Así comienza el proyecto del X1/9.
Con el inicio de los años setenta se incrementa, aún más, el interés por los pequeños deportivos al estilo de los Triumph, Porsche o Alfa Romeo. La crisis de los precios del petróleo ha terminado con los años descontrolados de los muscle cars y muchos compradores vuelven la vista a estos carritos de altas prestaciones y excelente manejo.
El X1/9, sin llegar a ser de los más conocidos de Fiat, resulta una joyita por su comportamiento y su filosofía. La marca italiana encarga su diseño a la casa Bertone y Marcello Gandini es el responsable principal. Gandini había llegado a Bertone para sustituir nada menos que a Giorgetto Gugiaro y el X1/9 le permitió consolidarse, para luego hacer frente a proyectos “pesos pesados” como los famosos Lamborghini Miura, Lancia Stratos, Lamborghini Countach o el Lamborghini Diablo.
Evolución:
Pero a lo nuestro. En verdad el X1/9 es una evolución del prototipo Autobianchi A112 Runabout, heredero del Fiat 850 Spider, y está basado mecánicamente en el Fiat 128 Sport 1300. Ponga todo eso en un auto y tendrá un vehículo sobresaliente. Su estilo es, sencillamente, adorable. Con un carácter deportivo directo, líneas limpias, expresa lo mejor del automovilismo italiano. Tiene carrocería coupe de dos plazas, cabina abierta, de dos puertas y luces delanteras escamoteables.
Su mecánica era muy de los setenta. Un motor de gasolina, de cuatro cilindros, 1290 cc de cilindrada y 75 CV de potencia máxima. Iba acoplado a una caja de cambios manual de cinco marchas. Una configuración típica en la absoluta mayoría de los autos compactos de ese entonces y que aún encontramos en nuestros días. Los frenos eran de discos.
Una vez desatada la crisis de los precios del petróleo en los años setenta, Fiat busca colocar el X1/9 en el mercado norteamericano. Allí los pequeños deportivos han sido “aceptados” como alivio a la anemia forzada de los muscle car norteamericanos. Son años en que el Triumph, el Alfa y el Mazda –con su motor rotatorio– tienen su oportunidad y Fiat se apunta a esa línea. Por ello, en 1978, el X1/9 fue reestilizado para adaptarlo al mercado norteamericano con un nuevo interior, porque el cliente era más exigente y demandaba más calidad en los materiales y mejor terminación.
Para complementar las expectativas existentes, el motor incrementa la cilindrada a 1.498 L y su potencia máxima llega a 85 CV.