
Meses atrás fue noticia la llegada de un lote del Lada Vesta a Cuba. La marca rusa tiene arraigo en la Isla, por su durabilidad y fácil explotación en años difíciles. Ahora, el nuevo modelo viene con estándares del Siglo XXI y, según se comenta en todas las fuentes, con mecánica de origen Renault. De ahí que Excelencias del Motor buscara antecedentes y –si bien no guarda relación con el auto ruso– encontró esta interesante referencia al empleo del nombre Vesta por parte de la marca gala, allá por los años ochenta. Veamos.
El Vesta II fue el resultado de la evolución en las investigaciones de Renault con relación a la reducción del consumo de combustible, continuidad del proyecto Eva y Vesta, para atender al reto del Ministerio de Industria francés, en 1980, que pedía un coche de consumo inferior a los 3 L/100 km.
Utilizó el nombre VESTA por el acrónimo de Véhicule Econome de Systèmes et Technologies Avancées –del francés: Vehículo Económico de Sistemas y Tecnologías Avanzadas–, pero también haciendo un guiño a la Diosa del Hogar, acorde a la mitología griega, asociada a la ternura, amistad y calidez.
Pero a lo nuestro, lideró el proyecto el ingeniero aerodinámico Gaston Juchet, entonces director de Estilo de Renault. El criterio partió de una forma de gota de agua, con el capó prolongado directamente hacia el parabrisas, inclinado a 57° para conciliar aerodinámica y visibilidad. Con tanto mimo lograron un excelente Cx de 0.186. Como referencia diremos que el Toyota Prius actual tiene un 0.26.
Control de peso
Para reducir peso, la estructura era de poliéster armado con fibra de vidrio y la compuerta de termoplástico. Se utilizaron vidrios ultrafinos de 2 mm, fijados a la estructura, que ayudaban a la rigidez global del automóvil. Con el uso masivo de materiales ultraligeros, lograron 473 kg de peso total, un 25 % menos que un auto “convencional”.
La mecánica
El motor fue un tres cilindros de 716 cm³ y 27 CV, con empleo de gestión electrónica de vanguardia para la época. El peso de cada parte se redujo al mínimo, se emplearon materiales vanguardistas como el aluminio o el magnesio. Se cuidaron hasta los flujos de aire en el compartimento del motor y un ventilador controlaba automáticamente la entrada de aire.
Resultados
Así, lograron 148 km/h de velocidad máxima, un consumo de 4.21 L/100 km en ciudad y 2.81 L/100 km en carretera. El Vesta II logró el Record Mundial de Consumo el 23 de junio de 1987, en la autopista de Burdeos a París: gastó 9.447 L de combustible, para 1.94 L/100 km a unos 100.9 km/h de media.
Desafortunadamente, el Vesta II no tuvo ninguna influencia en la gama Renault, contrario a su equivalente en Citroën, el proyecto Eco 2000. Este último servirá de base de trabajo para la elaboración del AX presentada en 1986. Pero esa será otra historia, volveremos.