
Es difícil imaginar por qué alguien escogería el nombre de Hyena para comercializar un producto. Pues en la década de los noventa existió una versión de Lancia con esta denominación. Tratemos de averiguar las razones.
En el Salón del Automóvil de Bruselas, de 1992, impactó la presencia de un prototipo coupé, desarrollado sobre la plataforma del Lancia Delta Integrale y diseñado por Marco Pedracini Koot y Zagato. Su nombre, sin embargo, causó mayor revuelo, pues había sido bautizado con el poco atractivo nombre de Hyena.
El proyecto fue concebido por el restaurador de autos clásicos, coleccionista e importador de Lancia en Holanda, Pablo Koot. Había buscado, desde el principio involucrar al carrocero milanés Carrozzeria Zagato, por su prestigio y extraordinario criterio en diseño automotriz.
El trabajo comenzó en 1990 bajo la guía de Marco Pedracini, vinculado a Zagato, quien logró modificar la estructura del Delta Integrale, para obtener una hermosa carrocería coupé de 2 puertas. Es bueno acotar que el Delta Integrale resulta de la evolución del existente Delta, ante el apremio de Lancia de un modelo que se adapte al Grupo A, del Campeonato Mundial de Rally, tras la desaparición del Grupo B, en 1987.
El despliegue mecánico del Hyena era soberbio. Llevaba el motor del Lancia Delta HF 4WD, cuyo desarrollo partía del FIAT 2.0 y doble árbol de levas, que ya había sido usado en el FIAT 131 Abarth de los setenta, con inyección electrónica y turbo. Aquí, la potencia alcanzaba 250 CV, lo cual hacía volar al liviano Hyena –400 kg menos que el Delta convencional– en apenas 5.4 s de 0 a 100 km/h. Por su parte, el Lancia Delta Integrale llevaba un motor de 295 CV, con el cual perdió una sola carrera, manteniéndose imbatible durante un año con doce rallyes consecutivos ganados.
El proceso productivo del Hyena era complejo. Los Delta Integrale se llevaban a Holanda para desmontarlos. Luego eran enviados a Zagato, en Italia, para instalar el nuevo cuerpo de aleación de la carrocería. La razón de este despropósito es difícil de explicar a día de hoy, pero tuvo que ser muy fuerte, pues es elemental que resulta en un gasto enorme y casi innecesario.
Todo esto encareció al Hyena, llegando alcanzar –incluyendo la compra del Delta Integrale– alrededor de $ 75000.00 USD, un precio descomunal para la época. Sólo se construyeron 24 Hyenas, entre 1992 y 1996. En cuanto a la denominación de Hyena, tal vez la razón sea que, al igual que el depredador, este no era un auto gregario y su mordida –la hiena tiene la mordida más poderosa existente entre los mamíferos– era brutal, tanto en precio como en rendimiento.