
En fecha tan lejana como 1994 la mismísima Porsche presentó este prototipo de auto compacto a una solicitud del gobierno de China –hecha a varios fabricantes- para la posible fabricación, en ese país, de un vehículo de esas características. Esta es la historia del Porsche Chino.
La “TaskForce” del equipo de Porsche Engineering tuvo listo y envuelto el prototipo en apenas cuatro meses y lo mostró al público en el Salón del Automóvil de Pekín de ese propio año.
Personalizado China
Una de las características principales del vehículo era la total ausencia de cualquier logo o referencia a Porsche. Contaba con un solo asiento para niños, en clara adecuación a la Política de Hijo Único (PHU), vigente en China en aquella época, la denominación C88 representaba la C por China y el número 8, que en ese país se asocia a la buena suerte y en el volante y la rejilla el triángulo estilizado con tres puntos que representan a la familia china durante la PHU: el padre, la madre y el niño.
Estética del Porsche Chino
El Porsche C88 tenía una apariencia algo avanzada para la época, sin desentonar. Su parte delantera estaba liderada por unos faros frontales sesgados, oblicuos, con una parrilla pequeña de bordes suaves.
El único elemento que desentona son los excesivos indicadores frontales, en estridente color naranja, si bien es cierto que todo el conjunto es “muy chino” y la silueta resultante fue muy similar a muchos modelos que tuvieron vigencia hasta 2010.
Mecánica del Porsche Chino
El C88 era un prototipo funcional, llevaba un motor 1.1 de inyección electrónica de gasolina, aunque existía un 1.6 turbodiésel. La gama de potencia oscilaba entre los 47 a 67 CV. Empleaba una caja de velocidades manual, de cinco velocidades, en un esquema de tracción delantera. Así, lograba hasta 165 km/h. No había sorpresas: el C88 era un auto compacto básico, barato para producirse en grandes volúmenes, lo que hoy llamaríamos un auténtico low cost.
Epilogo
Tan en serio se tomaron los alemanes la oportunidad que la presentación del Porsche C88 estuvo a cargo del entonces Director Ejecutivo, WendelinWiedeking, quien incluso aprendió su discurso en mandarín. Sin embargo, la idea no prosperó y el anónimo vehículo terminó en el Museo de Porsche, en Stuggart.
Según el director del Museo Porsche, Dieter Landenberger, "El gobierno chino nos dio las gracias y tomó algunas ideas gratis. Si miras coches chinos actuales, puedes ver muchos detalles de nuestro C88 en ellos."
La idea del C88 se intentó exportar también a India para ampliar el mercado y amortizar el trabajo de diseño y desarrollo, pero tampoco se llegó a alcanzar ningún acuerdo.